En los últimos años, el sector de la construcción se ha visto obligado a tratar de sobrevivir a la crisis del ladrillo, y lo ha hecho en gran medida reciclándose en el campo de la rehabilitación de edificios, en detrimento de la obra de nueva construcción.

En sintonía con la demanda del mercado, las propuestas de rehabilitación más exitosas vienen siendo las que ofrecen al usuario una alternativa sostenible y económica en su uso y mantenimiento.  Conceptos como la eficiencia energética dictan el presente y futuro de la construcción en nuestro país y, dentro de este marco, el aislamiento térmico de un edificio será uno de los campos con mayor relevancia a corto plazo.

Aislamiento de paredes desde el interior

Comenzamos la redacción de este artículo emplazados por el contenido de nuestro último post Descubre los falsos mitos sobre el aislamiento, en que detallábamos las necesidades y conveniencia de aislar térmicamente nuestra vivienda. Las pérdidas de calor son uno de los factores que más preocupan al ciudadano hoy en día, pues si ya nos cuesta ganar dinero para la calefacción, no estamos como para andar desperdiciándolo y permitiendo que el aire calentado se nos escape de casa.

Los sistemas de aislamiento por el interior se realizan siempre con el llamado trasdosado de planchas aislantes, es decir, un nuevo tabique interior superpuesto al existente. Conceptualmente, existen dos posibilidades para realizar este aislamiento desde el interior:

  1. El trasdosado directo: los aislamientos interiores se realizan con placas de yeso laminado colocados sobre una plancha aislante, que está en contacto directo con el paramento que pretendemos aislar.Trasdosado
  1. El trasdosado autoportante: los aislamientos interiores se realizan con la plancha aislante separada del paramento que pretendemos aislar.Trasdosado autoportante

Ventajas e inconvenientes

Con los aislamientos interiores, por definición, se pueden mejorar las prestaciones térmicas sin alterar la apariencia exterior de la fachada. Es, por tanto, una solución perfectamente válida para lograr el ahorro energético pero, con respecto a otras alternativas también válidas, ofrece una serie de inconvenientes que debemos conocer:

  • Tras aislar térmicamente desde el interior, el espacio habitable interior se reduce, ya que le habremos “comido” unos centímetros a la vivienda.
  • Su ejecución conlleva una serie de molestias inevitables para los residentes de la vivienda, que deben convivir con una obra de reforma (de pequeña entidad) y compatibilizar su vida diaria con las típicas molestias por ruido, polvo, trasiego de personal y materiales, etc.
  • Con respecto a los sistemas SATE, la resolución de los puentes térmicos en frentes de forjado ofrece eficiencias energéticas inferiores, puesto que no son superficies atacables desde el interior.

Pese a todo, hay ocasiones en las que resulta conveniente aprovechar para realizar un aislamiento desde el interior como, por ejemplo, cuando tengamos que sustituir los enlucidos existentes por causas distintas al aislamiento. En ocasiones como esta, ya metidos en faena, se nos brinda una oportunidad ideal para realizar un aislamiento desde el interior.

Ejecución de un aislamiento desde el interior

Antes de realizar un buen aislamiento por el interior hay que estudiar distintos aspectos del estado actual del interior de la fachada. En primer lugar, y al igual que para cualquier otro aislamiento, la primera obligación pasa por realizar un cálculo del valor de transmitancia necesario (U), que será el que determine las necesidades que el aislante debe satisfacer. La transmitancia, para entendernos, viene siendo la capacidad de retener el calor de la vivienda. Una vez conocido este parámetro, podremos optar entre distintos tipos y materiales para el aislamiento, valorando criterios no tan secundarios como el precio o la facilidad de colocación, pero siempre sabiendo que cumplen el mínimo exigible en cuanto a transmitancia.

transmitancia térmica

Otro factor muy importante a tener en cuenta durante la planificación previa es el emplazamiento de elementos excepcionalmente pesados, como cocinas, radiadores, lavabos, etc… Para sustentar todos estos módulos sin comprometer la integridad del resultado, se deberán colocar estructuras portantes de madera dentro de la capa aislante.

Ya durante la ejecución, debemos procurar recubrir los cables de instalaciones externas con el aislante, ya que así reduciremos la posibilidad de disipar calor. Cuando no sea posible, resultará prudente aumentar la sección de los cables, especialmente en cables con mucha carga.

Dentro de los detalles propios de la ejecución, podremos encontrarnos con particularidades y puntos singulares que nos vayan complicando la instalación. Por ejemplo, si el tabique que queremos aislar presenta irregularidades después del picado del enlucido interior, habrá que revocar la pared dotándola de una planeidad aceptable antes de la instalación de los paneles. Antes de realizar el aislamiento es aconsejable colocar unas tiras continuas de adhesivo en el perímetro de la pared y alrededor de todas las aperturas, como enchufes o tuberías, con el fin de evitar el paso de aire frio al interior de la vivienda.

Otra particularidad la encontraremos en los encuentros de techos, suelos y paredes interiores con los paramentos contiguos. En estos encuentros existen puentes térmicos, por tanto, debemos realizar peldaños con el aislamiento a fin de solucionarlos, pero siempre teniendo en cuenta el posterior factor estético. En los huecos de las ventanas deberá introducirse el aislante dentro de los propios huecos, a fin de evitar puentes térmicos y posibles condensaciones.

Otro de los casos particulares, este último más delicado, se dará en fachadas que hayan sufrido humedades, en las que no se debe realizar un trasdosado directo. En estos casos será preferible realizar un trasdosado interior con separadores. Lógicamente, lo primero será resolver el origen de la humedad, que nada tiene que ver con el aislamiento, pero al crear una cámara de aire la humedad remanente en el interior del tabique se evaporará al interior de la cámara. Esta es una buena práctica también cuando tenemos tabiques combados, con este tipo de aislamiento, podemos garantizar una planeidad más exacta.

aislamiento humedades

Con todo lo expuesto, tenemos una base más que decente para entender cuándo, cómo y por qué será conveniente realizar un aislamiento por el interior de la pared. En nuestro próximo artículo profundizaremos en el tercer tipo de aislamientos: el aislamiento del interior de la cámara. La idea es proporcionar una breve pero útil introducción a cada uno de ellos, para que tu elección sea justificada y, en última instancia, acertada.