Las lluvias torrenciales y los constantes cambios de los niveles freáticos afectan directamente a la estabilidad de los edificios, más en concreto a edificios antiguos que carecen de protección frente a la humedad.

Las humedades estructurales pueden ser el origen de graves problemas en la edificación. Causan pérdida de solidez en los muros de carga y afectan directamente a la seguridad de edificios, viviendas y construcciones. De no atajarse a tiempo, se puede llegar a asentamientos de muros de carga, con resultados de grietas en fachadas y muros, lo que facilita la entrada de más humedad a la estructura, favoreciendo la corrosión de las armaduras. Los resultados de estos problemas son la rotura y desprendimiento de material en elementos estructurales tales como vigas, pilares y muros (encontraréis detallado este proceso en nuestro artículo de Corrosión de armaduras por filtración).

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Este tipo de problemas son producidos principalmente por dos fenómenos: la capilaridad y las filtraciones, que se dan a partir de la acumulación del agua en el terreno y provocan su incursión en los cimientos del edificio.

Resumiendo, diríamos que estos problemas son generados por dos causas, por un lado el nivel freático de la zona, y por el otro las lluvias torrenciales que agravan esta situación. Y es que la humedad que se genera asciende por las paredes de mampostería porosa o permeable y termina no sólo afectando revestimientos exteriores, sino también el interior, donde acaba aflorando en yesos, escayolas, grietas, goteras, inundaciones, manchas de humedad, mohos, bacterias, malos olores y podredumbre de los objetos de madera. Además, si la subida del agua arrastra los minerales captados en el suelo o sus sales higroscópicas (sulfatos, nitratos, cloruros…), se producirán efectos secundarios aún más dañinos. En el caso de muros semienterrados el agua filtra provocando lesiones idénticas, si bien la entrada de humedad en el hogar es conceptualmente distinta.

Por tanto debemos ser cautos con este tipo de problemas ya que a medio-largo plazo, estos efectos pueden derivar en roturas y desprendimientos en fachadas, paredes y techos. En salvaguarda de nuestros intereses cualquier parche a la humedad será prolongar la agonía: este tipo de humedades han de ser analizadas y eliminadas de forma rápida y definitiva.