Dentro de nuestra colección de artículos breves enfocada a “Trucos caseros para evitar la condensación”, hoy hablaremos de esa actividad que de una manera tan intuitiva a nadie se le escapa que genera mucha humedad: la cocina. Como siempre, el objetivo final de estos consejillos pasa por reducir la cantidad de vapor de agua presente en nuestra casa, a la larga, el causante de los problemas de humedad por condensación.

Cocinar

La cocina es una fuente generadora de vapor de agua, de hecho, es una de las que más aporte de humedad incorpora al ambiente de nuestra casa. Como la mayoría de los alimentos que consumimos deben ser hervidos o preparados con agua, el uso de las cocinas es diario, por no decir de varios usos cada día. Mayor problema presentarán aquellas cocinas que no poseen una campana extractora de aire, o la que tienen resulta insuficiente.

Al cocinar se puede llegar a generar hasta 500 g de vapor de agua por hora, en el momento de máxima producción de vapor.

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¿Cómo reducir la humedad yo mismo?

En esta ocasión, la respuesta es obvia: mediante la campana extractora. A todos nos gustaría tener una campana con capacidad suficiente de extracción, que no haga ruido, que sea muy bonita y ya de paso, que cocinase por nosotros. Pero la realidad es que tenemos la que tenemos, y no vamos a plantearnos cambiarla por otra mejor. Así que lo que nos toca hacer es estar pendientes de activarla desde el momento en que empezamos a hervir, para mitigar la concentración de vapor de agua desde el minuto cero, y sobre todo, tener muy al día el mantenimiento.

Casi todos en casa nos preocupamos muy poco de limpiar y sustituir el filtro de la campana, y con esta sencilla medida, optimizaremos mucho el rendimiento de la extracción. Un filtro tupido y lleno de grasas y polución de la cocina no permite pasar el aire que la campana pretende extraer, por lo que por mucha capacidad que esta tenga, el vapor no llegará a traspasar el filtro y acabará retenido en la cocina. ¡Cuántas veces hemos visto chorrear hasta los azulejos mientras cocinamos…!

Y para aquellos que no tengan campana extractora, toca tirar de ventilación manual. Al igual que tendiendo la ropa, crear una corriente de aire mediante apertura de puertas o ventanas es la mejor forma de renovar el aire interior de nuestra cocina.

Y recuerda…

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