Un día más, retomamos la saga de “Trucos caseros para evitar la condensación”, y lo hacemos para desmitificar una de las falsas creencias más extendidas entre quienes padecen problemas de humedad: la relación entre calefacción y humedad. En contra de lo que la inmensa mayoría de la gente pueda creer, la realidad es que poniendo la calefacción agudizamos el problema de humedad por condensación. Por eso, hoy vamos a ahondar en qué podemos hacer nosotros en nuestra casa para minimizar este problema. El objetivo de estos consejillos, como siempre, es que tú mismo puedas reducir la cantidad de vapor de agua de tu casa, a la larga, el causante de los problemas de humedad por condensación.

La calefacción

Los sistemas de calefacción pueden dividirse en dos tipos:

Los sistemas de calefacción seca son aquellos que queman combustibles de cualquier tipo y expulsan los gases quemados al exterior sin contaminar los ambientes que temperan. Entre ellas se cuentan la calefacción por agua caliente, aire caliente, chimeneas a leña y las estufas con chimenea que queman combustibles sólidos, líquidos o gaseosos y que son, generalmente, de tiro balanceado. También las estufas eléctricas de cualquier tipo.

Los sistemas de calefacción húmeda son aquellos que queman combustibles a base de hidrocarburos (queroseno, gas licuado, natural o de ciudad) y que, al ser de llama abierta (sin expulsión de gases quemados al exterior), dejan en los ambientes dichos gases. El vapor de agua, aumenta la humedad ambiental e incrementa los riesgos de condensación en el interior de los recintos. En efecto, los hidrocarburos contienen importante porcentaje de hidrógeno que durante la combustión se combina con el oxígeno del aire para producir agua. Lamentablemente estas estufas son las más usadas en nuestro país siendo una de las principales causas de condensaciones en la vivienda.

La calefacción de llama abierta, generalmente de estufas a parafina o a gas, genera vapor de agua en cantidad apreciable. Un kg de combustible puede produce las siguientes cantidades de vapor de agua:

calefacción humedad

Tabla. Dióxido de carbono y vapor de agua generado por kilogramo de combustible.

¿Cómo reducir la humedad yo mismo?

La clave es la siguiente: la calefacción lo que hace es calentar el aire, y el aire cuanto más caliente esté, más capacidad tiene para contener vapor de agua. Por ejemplo, si el aire de nuestra casa se encuentra a 10 ºC con un 80% de humedad relativa, la cantidad de agua que contiene es de 6 gramos por cada Kg de aire seco. Si ahora nosotros calentamos ese aire con la calefacción, de modo que subamos la temperatura hasta 20 ºC, con esa misma humedad del 80% la cantidad de agua será de 12 gramos por cada Kg de aire seco, como veis, el doble que antes. Estos números, que se pueden demostrar fácilmente por medio de una herramienta llamada diagrama psicrométrico,  demuestran que a igualdad de condiciones restantes, la calefacción agravará nuestro problema de humedad por condensación.

Sirva como ejemplo la siguiente imagen. Una habitación en la que el aire interior es el mismo para toda la habitación y solamente ha producido un problema de condensación en el entorno de la estufa. Las condiciones son las mismas en toda la estancia, la humedad relativa del aire es la misma y la temperatura de la pared es también la misma en toda su superficie. Lo único que cambia es la temperatura del aire en las cercanías del radiador. Esto lo que hace es modificar las características del aire en esa zona, de modo que la pared, cuya temperatura no varía, se encuentra solamente en esa zona por debajo del punto de rocío, y por tanto solamente en esa zona genera condensaciones. Todo el mundo se muestra reticiente a creerlo, pero la realidad es que a más calefacción, más condensación. Se demuestra teóricamente mediante el diagrama psicrométrico, y se demuestra en la práctica con casos como el de la fotografía. Así que en este sentido, podríamos pensar que poco podemos hacer más que reducir el uso de la calefacción. Como sabemos que esto no será del agrado de la mayoría, antes de recurrir a las soluciones tradicionales para calentarnos (una buena manta, o dos), vamos a seguir ahondando en este tema.

moho radiador calefacción humedad

Llegado a este punto sabemos que en el tema de calefacción no tenemos mucho margen de maniobra. Nos gustaría poner la calefacción para no pasar frío, pero también queremos no tener condensación en casa. ¿Qué podemos hacer entonces? Pues antes de proponer medidas, conviene entender el concepto de “sensación térmica”, que va a sernos muy útil para decidir qué medidas tenemos a nuestro alcance.

Pensemos un momento, cualquiera de nosotros nos encontraremos más cómodos en casa a 10 ºC de temperatura con una humedad del 50%, que a 20 ºC con una humedad del 80% (y eso que 20 es una temperatura mucho mayor que 10). Esto, que se conoce como sensación térmica, depende mucho de la humedad de nuestro aire, y se consigue a base de ventilaciones para reducir esa humedad. Ventilar para permitir la entrada de aire exterior, a menor temperatura que la de casa, podría parecer perjudicial, mucha gente tiende a pensar que se le enfría la casa y así va a tener aún más humedad. La realidad es totalmente opuesta, la ventilación en este sentido tiene dos ventajas con respecto a la calefacción: una ventaja objetiva y otra ventaja subjetiva, ambas entendibles ahora que sabemos lo que es la sensación térmica.

Ventaja Subjetiva: la gente especialmente sensible al frío y la humedad enseguida sabrá a qué nos referimos. Pongamos por ejemplo la ventilación de nuestra casa durante las 8 horas de la mañana en que salimos de casa para trabajar. La ventilación durante el día, cuando a lo mejor no estamos en casa y no nos importa dejar puertas y ventanas entreabiertas circulando el aire del exterior. Al llegar a casa de noche y poner la calefacción, nuestra sensación térmica de inicio será más agradable aunque la temperatura sea menor, y esto se explica porque la humedad también sera menor, así que de entrada ya habremos ganado algo.

Ventaja Objetiva: como consecuencia de la ventilación durante el día, al llegar a casa el aire interior contendrá menos humedad relativa que en condiciones normales. Y es un hecho objetivo y contrastable, que a la calefacción le cuesta mucho menos calentar un aire con menor contenido de humedad. Si antes a lo mejor necesitábamos 2 horas para calentar el salón, tal vez ahora con 15 minutos sea suficiente.

En resumen, la calefacción favorece la humedad por condensación, es inevitable. Y prescindir de la calefacción dependiendo de en qué lugares y fechas, también es inevitable. ¿Qué podemos hacer al respecto? Pues si nos concienciamos un poquito con la ventilación de la casa, especialmente cuando no estemos en ella y no suframos las inclemencias del frío, podemos optimizar el rendimiento de nuestra calefacción, de nuestro bolsillo y, en definitiva, minimizar nuestro problema de condensaciones.

Y recuerda…

Si este artículo te ha resultado útil, no olvides que a lo largo de las próximas semanas iremos publicando los siguientes: