En nuestro nuevo artículo de la colección “Trucos caseros para evitar la condensación”, hoy nos centramos en la influencia que tiene en la humedad de nuestra casa el número de ocupantes y sus hábitos diarios. Como veremos, muchas de nuestras costumbres van a incidir directamente en la cantidad de vapor de agua presente en nuestra casa, a la larga, el causante de los problemas de humedad por condensación.

Número de ocupantes y hábitos de vida

Los habitantes de un inmueble son una fuente generadora de vapor de agua continua, debido la transpiración y la respiración. La cantidad de vapor de agua que evapora una persona depende en gran medida de la actividad física que esté realizando y en menor medida de su masa corporal, tal como se muestra en la tabla siguiente:

cuánto vapor de agua genera una persona

Agua evaporada por personas en función del tipo de actividad y la temperatura.

Teniendo en cuenta que en promedio una persona genera unos 50 g/h y considerando que permanece unas 12 horas en la vivienda, se estima que la producción de vapor de agua es de 0,6 kg/día por habitante. Si se considera una familia de 4 personas se tiene una producción de vapor de agua no menor de 2,4 kg/día. Este fenómeno toma relevancia durante la noche cuando toda la familia está reunida.

¿Cómo reducir la humedad yo mismo?

Ni que decir tiene que en este aspecto pocas propuestas se pueden hacer. En casa vivimos los que somos y no están las cosas como para andarse con bromas en este sentido. Al respirar emitimos vapor de agua que se incorpora al aire de la casa y, si no le damos salida, es susceptible de condensar. Por eso es tan típico levantarnos de la cama por la mañana con la ventana llena de agua. Lo que ha ocurrido es que hemos estado toda la noche aumentando la cantidad de vapor del aire y ha llegado un punto en que, en contacto con una superficie fría, ha condensado: ha dejado de ser vapor de agua y ha pasado a ser agua en estado líquido.

humedad y hábitos de vida

La solución pasa por ventilar, en la medida de lo posible. A quien no le importe dormir en invierno con la ventana abierta tiene fácil solución, pero a priori, de esos habrá pocos. Una solución para la friolera mayoría pasa por abrir pequeñas salidas de aire en la fachada o en la carpintería. Si por ejemplo tenemos persianas exteriores, una simple rejilla en la caja de las persianas servirá para evacuar parte del aire interior, minimizando la entrada de frío. Es cierto que con esto no estaremos solucionando el problema al 100%, para eso hay soluciones de mayor envergadura que nos presupuestan los profesionales, ahora bien, para tener un coste de 10 euros en una ferretería ¡bastante ayuda nos supone ya!

Ya si podemos gastarnos un poquito más de dinero, en vez de ir a por simples rejillas de ventilación a la ferretería, podemos preguntar a un especialista por rejillas higrorregulables. Se trata de rejillas provistas de una fibra sintética, como si fuera una esponja, que reacciona en contacto con la humedad del aire dejando pasar más o menos cantidad hacia el exterior. La ventaja de esto es que, además de regular la cantidad de aire que incorpora, no supone más coste que el de la calefacción, ya que no tiene ningún mecanismo eléctrico ni ningún consumo asociado.

rejilla higrorregulable humedad caja persiana

Y en cuanto a los hábitos de vida, los pequeños trucos los dicta la lógica: evitar actividades que impliquen añadir cantidades elevadas de vapor de agua al aire. Si por ejemplo pedaleamos a la bici estática en el salón, estaremos añadiendo al aire mucho más vapor de agua que mediante una respiración normal. Hacer gimnasia viendo los programas de la tele, niños jugando a la pelota dentro de casa… y así, con cuantas actividades diarias se nos pasen por la cabeza.

Fumar es otro de los hábitos que suponen un incremento de la cantidad de vapor de agua, ya que la humedad del tabaco es uno de los condicionantes básicos en la conservación de los cigarrillos (además de en su sabor) por lo que los fabricantes se aseguran de incorporar unas condiciones de humedad adecuadas para este fin. Una razón más, aparte de las ya sabidas por todos, para soltar el cigarrillo y darse a la vida sana.

Y recuerda…

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