Los problemas de humedad pertenecen  a una rama de la ingeniería desconocida para la mayoría de profesionales de la construcción. Ni que decir tiene que combatir la humedad puede tornarse en un reto altamente complejo, por lo que cualquier actuación en este sentido debería confiarse a una empresa especializada en la materia.

En detrimento de los autónomos o profesionales individuales, la empresa experta podrá acompañar su oferta de una garantía de éxito, que siempre debemos exigir. Pero ¿qué garantía es la que queremos? ¿y qué garantía es la que nos ofrecen? Hoy escudriñaremos un poquito en este asunto.

¿Sabemos realmente lo que es la garantía?

La verdad es que parece una tontería formularnos esta pregunta. A todos se nos ocurre un contundente “pues claro que lo sé”. Aunque parezca una obviedad, el concepto de garantía no es el mismo ahora que en sus inicios. El mercado ha hecho evolucionar su cobertura y tal vez en el siguiente párrafo descubramos algo en lo que no habíamos pensado hasta ahora. En la práctica, todos buscamos siempre la mejor y más larga de las garantías ¿no es así? Y como todos buscamos esto, las empresas nos ofrecen esto ¿o no? Veámoslo.

Idealmente un trabajo bien hecho, con materiales de calidad, no debería requerir una garantía, puesto que no sería necesario hacer uso de ella. Ahora bien, en la práctica esto no quiere decir que una oferta razonable y sensata no vaya acompañada de su correspondiente garantía. La pregunta que debemos hacernos es: si las empresas saben que nosotros buscamos la mejor y más larga de las garantías,  a ¿qué nos conduce esto? La respuesta es la realidad del día a día: la garantía se ha convertido en un reclamo publicitario para conseguir nuestra firma. Antes, el fin último de la garantía era cubrir daños no esperados y subsanarlos, pero hoy esto no es así, hoy en día la garantía es una herramienta de marketing muy efectiva que se usa para conseguir contratos, pero lo de los daños no esperados…en fin, que cada cual se informe de las estadísticas en su sector.

desconfia

A estas alturas, tal vez no veas una garantía de la misma forma en que la veías hace dos minutos. Es cierto que la garantía se usa como reclamo para conseguir nuestra firma pero ¿quién necesita un buen reclamo para conseguirla? ¿las empresas que saben lo que hacen o las empresas que sin ella no conseguirían la obra?

Mmmm… ¿estás empezando a dudar? Pues la reflexión continúa.

El plazo de garantía

El primer punto que las empresas fijan es tal vez el menos importante: el plazo de garantía. Seguramente al leer esto te haya chocado un poco (por no decir mucho), por tanto, toca reflexionar otra vez:

Verás que muchas de las empresas especialistas en humedades te seducen con “garantía de hasta 30 años” (sí, sí, adelante, bucea por internet y compruébalo). Nuestra primera reacción suele ser “¡qué bien! Si dan garantía de hasta 30 años ¿cómo no va a funcionar?”

Vamos a ver, a este respecto hay dos reflexiones que todos deberíamos hacernos:

  1. Cuando dicen “hasta” 30 años de garantía ¿qué significa ese “hasta”? ¿significa que el tratamiento antihumedad que yo firme tendrá 30 años de garantía? ¿O significa que esa empresa cuenta entre sus tratamientos con uno en el que ofertan 30 años de garantía, pero que no tiene por qué ser el que se ajuste a mi caso ni el que me oferten a mí?

Estamos ante un caso evidente de publicidad engañosa: el uso de la garantía como reclamo publicitario. Esta técnica nos incita a contactar con ellos, confiados en que nos ofertarán un tratamiento por 30 años, pero en realidad la “garantía” ya ha cumplido su cometido, ha conseguido que contactemos con ellos. Llegados a este punto las empresas estarán pensando “objetivo cumplido”, luego ya veremos qué nos ofertan o en qué condiciones nos lo ofertan…

Quede ya para reflexión personal de cada lector la siguiente idea lanzada al aire: ¿Qué idea de negocio y trato al cliente dispendiará una empresa que antes de conocernos, ya intenta engañarnos…? Si su política de captación de clientes se basa en medias verdades ¿qué vendrá después…?

  1. Y en segundo lugar, si coincide que tenemos humedades por capilaridad (que ya os avanzamos que es el único caso en que realmente ofertan 30 años de garantía) ¿dónde va a estar esta empresa en 30 años? ¿seguirá existiendo en el año 2045? ¿Es serio y realista ofertar 30 años de garantía o se trata de un reclamo publicitario?

GARANTIA TIMOLa cobertura de la garantía

Pese a todo lo dicho, muchas veces seguimos adelante haciendo gala de ese proverbio tan gallego: ¡malo será! Así que contratamos la reparación, se ejecuta y, pasado un tiempo, tal vez tengamos algún problema de humedad con el que ya no contábamos. Es aquí donde entra la cobertura de la garantía. Parece ridículo decir esto a estas alturas pero LEAMOS TODAS Y CADA UNA DE LAS CLÁUSULAS DE LA GARANTÍA. Se sorprenderían de saber la cantidad de veces que nos encontramos con alguno de los siguientes casos:

  • El caso de “eso no está por escrito”: En el contrato por escrito no figuran las bondades que el comercial nos vendió de palabra, por lo que todos esos años de garantía no cubren nuestro problema concreto y específico tras haber pagado, aunque tal vez sí cubran otras muchas cosas que nunca ocurrirán (por cierto, reflexionemos nuevamente: sabemos que un comercial trabaja a comisión así que si puede endosarnos un presupuesto desproporcionado aunque no lo necesitemos… ¿qué creemos que va a hacer?)
  • El caso de “ahora el origen de la humedad es otro”: La empresa alega que su tratamiento es correcto y que ahora la causa de la humedad es distinta. ¿Increíble, no? Mucho me temo que este es uno de los casos más frecuentes. Sirva como muestra el caso que os contábamos en este artículo, y ya puestos, encima te intentan vender una segunda reparación para subsanar tu segundo problema. Eso sí, con una garantía de ¡otros muchos años más!
  • El caso del “contrato genérico”: En el contrato no se incluyeron nuestras peticiones expresas. Durante la venta y explicación del tratamiento cada pregunta por nuestra parte recibía un sí por respuesta, todo eran buenas palabras, pero cada problema es único y en cambio el contrato resultó ser genérico, así que nadie se molestó en redactar aquello de lo que tú ya habías avisado “mira que el agua entra siempre por aquí…”.

timo humedades garantia

Alerta para todos aquellos que aún están a tiempo: nunca firmen un contrato genérico en la primera visita, ¡exijan que conste por escrito todo aquello que consideren importante!

 

Cómo prevenir hacer uso de la garantía

Indiscutiblemente lo mejor que puede pasarnos es no tener que llegar a hacer uso de la garantía. En cambio, asumiendo el nuevo concepto de garantía, parece evidente que aquello de “subsanar daños no esperados” ha ido pasando a un segundo plano, ya que en vez de buscar un trabajo de calidad las empresas últimamente tienden a primar la contratación y el “luego ya se verá”. Es una de las tristes consecuencias a la que nos ha abocado la crisis del ladrillo en este país.

Cada día más, el público en general se ve obligado a hacer uso de las garantías por un defecto en el resultado esperado. En el mundo de los tratamientos antihumedad hay una variable que influye muchísimo en la consecución de estos resultados: la Dirección de Obra. No alcanzan las palabras para describir cuán importante es tener presente durante la ejecución del tratamiento antihumedad a un técnico cualificado (ingeniero, arquitecto o similar) supervisando la ejecución  al detalle. En toda ejecución hay puntos especialmente complejos de resolver y, sobre todo, imprevistos que requieren una adecuada toma de decisiones. Y estas decisiones, esta vez sí, son la mejor garantía de que el resultado será el esperado y el tratamiento antihumedad un éxito.

Ya para terminar, es importante saber que se puede contratar esta Dirección de Obra independiente de la empresa a la que se contrate la ejecución. Os emplazamos a un próximo post de nuestro blog en el que profundizaremos sobre las ventajas de disponer una Dirección de Obra durante la ejecución, hasta entonces, no dejéis de exigirle a todas las empresas a las que consultéis presupuesto que se comprometan a tener a pie de  obra a personal cualificado para estas funciones. Y por supuesto, ¡hacedlo constar en el contrato!

Si crees que este artículo te ha resultado útil, no dejes de conocer Lo que nadie te cuenta sobre las humedades.