Continuamos nuestro hilo de artículos sobre causas de deterioro de fachadas, y hoy lo hacemos con el fenómeno de la expansión hídrica. En realidad, esta es una de las causas más infrecuentes, pero siempre resulta recomendable saber que existe y aprender a reconocerla. Se trata de una patología derivada del proceso constructivo y consiste en lo siguiente.

Qué es la expansión hídrica

La expansión hídrica es un proceso por el cual los materiales, y especialmente los materiales cerámicos, absorben la humedad del ambiente tras su proceso de cocción (es decir, al extraerlos del horno de cocción). La consecuencia de la absorción es un aumento de volumen, lo que en definitiva provoca la llamada «expansión hídrica». Es un proceso que se genera de forma rápida en los primeros días, pudiendo durar hasta 2 o 3 años tras el proceso de cocción. Por ello es necesario esperar como mínimo 45 días desde la cocción para su puesta en obra, es decir, esperar un periodo de seguridad en que el material haya experimentado su crecimiento de volumen para que no lo haga una vez colocado en obra.

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La expansión hídrica se produce por la propiedad que tienen los productos cerámicos de absorber el agua ambiental, aumentando de volumen. Se trata de un proceso irreversible, ya que una vez que el material cerámico sufrió el proceso, no recupera sus dimensiones iniciales.

Efectos que produce la absorción hídrica

Los efectos no suelen producirse una vez que la obra ha superado el primer año de vida. Los daños suelen mostrarse como fisuras verticales u horizontales, incluso alguna vez con abombamiento de la fábrica. Algunas de estas fisuras pueden quedar activas actuando como juntas de dilatación térmica, lo que aumenta el riesgo de generar futuras fisuras y grietas.

Se pueden confundir fácilmente con problemas debidos a efectos térmicos, deformaciones estructurales, asentamientos del terreno e incluso defectos en cimentación. Esto es debido a que los efectos citados son comunes a todas estas patologías, lo que dificulta en ocasiones determinar con acierto la causa real del problema.

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Precauciones

Como pauta principal de actuación se recomienda que los ladrillos recién sacados del horno no se coloquen en obra, de ahí que no se deban utilizar productos cerámicos con menos de 45 días de edad desde su fecha de cocción.

Otra de las precauciones más importantes a tener en cuenta es humedecer los ladrillos antes de su puesta en obra. Esta es una práctica que no siempre se lleva a cabo, pero muy necesaria. Al humedecer los ladrillos nos evitamos que el material cerámico absorba el agua contenida en la masa del mortero, modificando la relación agua-cemento. Esto puede tener efectos en la fábrica, pudiendo generar grietas y humedades en la fábrica.

Si sospechamos que existe riesgo de expansión hídrica, es recomendable durante la construcción utilizar juntas de movimiento en las fábricas, especialmente en las esquinas o rincones.

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