Las humedades en sótanos son un problema muy generalizado. Quien tiene un sótano, sabe que muchas veces tiene también un problema de humedad. Y es que en realidad, el mayor número de lesiones de humedad en los edificios se dan en estructuras enterradas.

Hume Ingeniería es una empresa especializada en resolver problemas de humedad en los edificios y, como tal, somos muy conscientes de estas estadísticas. Por este motivo hemos querido hacer una clasificación de los distintos tipos de humedad que solemos encontrarnos en los sótanos, para que podáis haceros una idea inicial de cuál es el origen de vuestro problema y cuáles las posibles soluciones. En el artículo de hoy nos centraremos en las humedades con origen en la rotura de conducciones y, si crees que las humedades de tu sótano tienen un origen diferente, encontrarás los distintos artículos de tu interés un poquito más abajo, al final de este texto.

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Las humedades por rotura de conducciones son las más intuitivas y evidentes: el agua que circula por el interior de un tubo de fontanería, saneamiento u otra instalación, aflora en las paredes, techos o suelo de nuestro sótano, como consecuencia de una rotura en la red por la que discurría. Lógicamente estas humedades pueden darse tanto en edificios modernos como antiguos y no son exclusivas de sótanos, aunque sí propensas a producirse en estos lugares, ya que es habitual que muchos edificios aprovechen la planta bajo rasante para hacer discurrir las instalaciones vistas y así evitar el coste de tener que ocultarlas.

En los casos en que las conducciones no figuran vistas sino enterradas, el caso se complica un poco. Las aguas se filtran al terreno tras la rotura o el fallo de la tubería, que puede ser tanto propia (perteneciente a una instalación de nuestro edificio) como externa (por ejemplo, conducciones de saneamiento municipales). Decimos que el caso se complica porque la dificultad de localizar el punto exacto de la fuga es mucho mayor. Una de las mejores técnicas para tratar de resolver este punto y no ir dando palos de ciego es la termografía. En este otro enlace os explicábamos cómo la termografía nos puede ayudar a enfrentarnos a este tipo de humedades accidentales. Identificar con acierto el origen del problema es la clave del éxito para su posterior subsanación.

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Con la localización del punto de rotura la solución es muy sencilla: basta con reemplazar el tramo de tubería dañado por otro tramo nuevo. Y ojo con esto, pues por sencillo que pueda parecer, es fuente también de humedades y siniestros que luego parecen inexplicables. Sin ir más lejos, esta misma semana hemos visto cómo en una vivienda unifamiliar, tras la reparación de una fuga de fontanería, se embocó la lavadora a una toma distinta de la que correspondía. Por si fuera poco, la conexión no se hizo de forma estanca, sino que el empalme quedó suelto y oculto en la cámara tras la pared. El resultado es que al primer uso de la lavadora el agua desbordó por la cámara, inundando la solera y anegando el suelo del sótano.

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El mayor riesgo que presentan las humedades por rotura de conducciones es el de confundirlas con una humedad con origen en otra causa. En los muros de sótano es muy habitual imputar el origen de la humedad al terreno contenido en el trasdós de los muros, y tendemos a no prestar atención a la existencia de conducciones ocultas enterradas, que podrían presentar una avería. Como siempre decimos, si erramos en el diagnóstico erraremos también en la solución.

Las humedades por rotura de conducciones apenas presentan mayor interés. En cambio, todas las humedades que encontraréis en los siguientes enlaces, responderán a defectos de impermeabilización o de uso que para los estudiosos, conviene analizar.