En el artículo de hoy pretendemos desterrar uno de los falsos mitos más extendidos en el sector de las humedades: la zanja de drenaje perimetral. En aquellos casos en que las viviendas presentan un problema de humedad en su planta baja, en contacto con el terreno, es probable que nos enfrentemos a un caso de humedad por capilaridad. La humedad por capilaridad tiene su origen en el agua subterránea, encontraréis en este enlace la explicación y en este otro enlace las posibles soluciones. Hoy vamos a centrarnos en justificar por qué una zanja de drenaje no es una solución adecuada a este problema, pese a que incluso algunos profesionales del sector acostumbran a recomendarla por delante de otras soluciones.

Tal y como hemos explicado en artículos anteriores, la humedad capilar se debe a que los materiales con los que está edificada la vivienda absorben el agua del terreno, a través de la cimentación o de los muros. El agua asciende por la red de capilares de los paramentos, es decir, por los caminitos porosos que se han formado en el interior de las paredes, hasta alturas que dependerán del tamaño de estos capilares, de su forma y estructura, de la presión atmosférica y del potencial eléctrico del muro frente al agua. Lo que nosotros apreciamos a simple vista son paredes con humedad en su parte más baja, con desprendimiento y abombamiento de la pintura. Un indeseable problema estético y una amenaza, en realidad, para la estructura de la vivienda.

Humedad por Capilaridad. Tratamiento de Humedades Hume Ingeniería

Este fenómeno se da cuando la cimentación, la parte de la vivienda que nos ancla el edificio al terreno (bajo el suelo), no goza de ningún tipo de impermeabilización. Al no tener nada que la proteja frente a la incursión del agua, o tener alguna protección deficiente, tenemos agua discurriendo bajo tierra susceptible de penetrar en la estructura. Es aquí donde a mucha gente se le ocurre la idea de ejecutar una zanja de drenaje. Su razonamiento pasa por evitar el contacto directo de los muros enterrados y de la cimentación con el terreno, de forma que el agua se recoja en la zanja y se reconduzca a otra parte, sin llegar a entrar en contacto con nuestra estructura.

La idea, a priori, no es del todo mala, pero en la práctica veremos que cojea de alguna pata, habiendo soluciones mejores desde el punto de vista teórico. No olvidemos que todo lo que la teoría nos avala, después debe particularizarse para cada caso concreto, no existen soluciones únicas sin antes haber examinado las particularidades de cada actuación.

Una zanja de drenaje perimetral consiste en:

  1. Excavar una zanja de ancho variable, desde la cara exterior del muro de la vivienda.
  2. Generalmente, en el fondo de la zanja se disponen tubos drenantes que se conectan a la red de saneamiento para su evacuación.
  3. La parte enterrada del muro se impermeabiliza en su cara exterior, para garantizar un grado de estanqueidad óptimo y evitar filtraciones de agua.
  4. Relleno de la zanja con material drenante, adecuadamente compactado.

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El objetivo final al realizar un drenaje perimetral es evitar el estancamiento de las aguas de lluvia en el terreno, disminuyendo por tanto las probabilidades de sufrir filtraciones de agua a nivel de sótanos y plantas soterradas.

Entendido el drenaje y su ejecución, hagamos ahora hincapié en la deficiencia de este sistema: tal y como hemos visto, al realizar un drenaje evitamos el contacto de ese muro enterrado con el terreno, pero no evitamos el contacto del apoyo del muro con el terreno, puesto que este apoyo o cimentación sigue estando en contacto directo con el terreno sobre el que ha sido sustentado. La consecuencia es, desde el punto de vista teórico, que no estaremos garantizando evitar la ascensión de agua por capilaridad, puesto que la base de la cimentación que sostiene nuestra vivienda va a seguir estando en contacto directo con el terreno, por el cual siguen discurriendo corrientes subterráneas, y por tanto seguirá siendo susceptible de sufrir humedades por capilaridad.

Siguiendo este razonamiento constructivo, sí es cierto que el drenaje perimetral permite reducir la presencia de agua en contacto con el muro, lo que permite reducir el riesgo de humedad por capilaridad. Diríamos que es una medida paliativa que, en algunos casos prácticos podría ser suficiente o incluso recomendable (dependiendo de otros condicionantes), pero conceptualmente nunca podremos garantizar por completo la eliminación de humedades por capilaridad mediante esta práctica.

Una vez más, como siempre en el caso de problemas de humedades, debemos tener muy claro cuál es el origen del problema para poder buscar una solución que se adapte a nuestras circunstancias. Recordamos la importancia de entender que cada problema es único, no debemos recurrir a soluciones genéricas o prefabricadas sin antes haber estudiado a fondo las particularidades de nuestro caso, ya que tal vez lo que le ha funcionando al vecino, no resulte conveniente en nuestra casa. La mejor práctica: dejarnos aconsejar por profesionales especializados y siempre contrastando cuantas más opiniones, mejor.