¿Qué suele hacer la gente?

Hay gente que, ante el desconocimiento o la dejadez, opta simplemente por ocultar las humedades en vez de erradicarlas. En estos casos, es muy típica la instalación de frisos de más de un metro de altura o la colocación de tabiques de pladur recortándole metros a la vivienda. Obviamente estas medidas no constituyen una solución al problema, ¡ojos que no ven, corazón que no siente!

¿Y qué es lo que no saben cuando optan por hacer esto?

Por supuesto puede haber quien prefiera decantarse por esta opción siendo consciente de que no le solucionará el problema, pero es importante aclarar en estos casos cuál es el mayor daño colateral que se genera. Y es que más allá de que los muros sigan estropeándose por seguir conteniendo humedad, esconder los muros tras un pladur no impide que sigan evaporando humedad a la atmósfera, por lo que seguirán incorporando vapor de agua al aire que respiramos.

¿Qué otras “soluciones” se llevan a cabo sin pensar en las consecuencias?

Otra medida bastante frecuente consiste en volver a pintar las zonas afectadas. Mucha gente se molesta en rascar las zonas afectadas para, a continuación, aplicar una nueva capa de pintura a toda la pared. Los más exhaustivos, incluso llegan a repicar los revestimientos dejando los muros desnudos (acertadamente) y realizan un desembolso considerable para aplicarles nuevas capas de revoco, enlucido y pintura. ¿Qué tiene de malo esta solución? Lo malo es que esta medida no es en realidad una solución, pues no impide que la entrada de humedad continúe ni ataca el problema en su origen. Es cierto que eliminando las capas contaminadas y reponiéndolas por otras nuevas se reduce el índice de humedad en los muros, pero si no hacemos nada para evitar que el agua siga ascendiendo, en pocos años tendremos que repetir este procedimiento, y así eternamente.

Humedad por capilaridad 7

¿Cuál es el único truco casero que, en ocasiones, podría tener sentido?

Hay una solución que en algunos casos podría no ser del todo mala. Eso sí, tiene una serie de inconvenientes, entre ellos, que se trata de algo bastante aparatoso. Esta solución consiste en cortar el tabique en su contacto con el suelo (una franja de unos 25 cm según el caso) y volver a montarlo sobre una banda elástica y transpirable. Ahora bien:
Esta solución no es válida para muros de carga, pues no podemos comprometer la estabilidad de la vivienda “descalzando” uno de los elementos que la sustenta. Tampoco será válida en muros de fachada exterior ni en muros de piedra irregular, por el mismo motivo de garantizar la integridad de la vivienda.
Es un procedimiento complejo. No podemos hacer todo un muro a la vez, pues el muro no tendría apoyo en el suelo y se caería. Debemos hacerlo por partes, delimitando distintas fases que no comprometan su estabilidad.
El objetivo es eliminar el contacto directo del muro con el suelo. Para ello no podemos emplear un plástico cualquiera. El material de separación necesariamente debe ser transpirable y elástico (para garantizar que no se rompa durante el proceso). Si colocásemos una banda de material no transpirable, el agua del terreno emitiría vapor de agua en el interior de la vivienda y, aunque eliminaríamos la humedad por capilaridad, estaríamos aumentando la humedad del aire que respiramos, un efecto todavía más indeseable ya que conlleva un riesgo grave para nuestra salud.
Por el contrario, se trata de una buena solución en caso de tabiques de pladur, por tratarse de paredes sin exigencias estructurales y que posibilitan una reposición muy sencilla del tramo cortado.

¿Qué hacer ante la ausencia de trucos caseros?

La primera solución a la humedad por capilaridad, teniendo en cuenta la descripción que hemos hecho de los factores que la generan, es puramente lógica: dotar a nuestra vivienda de un eficiente aislamiento en sus cimientos. Por desgracia, la realidad nos dice que esta medida es únicamente rentable en viviendas de nueva construcción, pues todos concebimos que en la práctica, resulta complejo y costoso levantar la vivienda para reforzar los cimientos de una casa ya existente.

Este razonamiento nos lleva al siguiente paso: si no podemos aislar la vivienda frente al agua del terreno, debemos conseguir que el agua que intenta ascender por los muros sea repelida desde los propios muros. Esta es la premisa en la que se basan las dos soluciones mayoritarias presentes en el mercado: el tratamiento por inyecciones químicas y el tratamiento por electroósmosis.

Tal y como explicaremos en el siguiente post ¿Solución definitiva para eliminar la humedad por capilaridad?, ambas medidas están lejos de poder ser realizadas por cualquier manitas en su casa, por lo que la triste conclusión en este sentido es que no existen trucos caseros efectivos que podamos extraer de sus procedimientos.