La humedad es uno de los principales enemigos de cualquier edificación. Aunque muchas veces se percibe solo como una molestia estética —manchas, moho, olor a cerrado, etc.—, en realidad puede comprometer la durabilidad, la seguridad estructural y la salubridad de una vivienda.
Cada material de construcción reacciona de forma diferente ante la humedad. En este artículo analizamos cómo afecta la humedad a los materiales más comunes y por qué es tan importante un diagnóstico profesional a tiempo.
Índice de contenidos
Humedad y materiales de construcción: una relación crítica
La humedad puede aparecer por distintas causas:
- Capilaridad desde el terreno
- Filtraciones de agua
- Condensación
- Defectos de impermeabilización
Cuando el agua entra en contacto con los materiales de construcción, no solo altera su aspecto, sino también sus propiedades físicas y mecánicas.
Madera: uno de los materiales más vulnerables
La madera es un material natural y poroso que reacciona de forma inmediata ante la presencia de humedad. Cuando absorbe agua del ambiente o por contacto directo, sufre hinchazón y deformaciones, provocando que se combe, se abra o se agriete.
Además, la humedad favorece la aparición de hongos y moho, acelera el desprendimiento de barnices y tratamientos protectores y crea el entorno ideal para la proliferación de insectos xilófagos, como la carcoma o las termitas, que se alimentan de la madera debilitada.
A largo plazo, una humedad persistente en la madera puede tener consecuencias graves. Elementos estructurales como vigas, suelos, techos o marcos pueden perder progresivamente su resistencia, comprometiendo la seguridad del edificio.
En muchos casos, los daños no son visibles hasta que el deterioro está avanzado, lo que deriva en intervenciones complejas y costosas. Por ello, detectar el origen de la humedad y aplicar una solución técnica adecuada es clave para preservar la durabilidad y la función estructural de la madera.
Hormigón: resistente, pero no invulnerable
Aunque el hormigón parece un material sólido e impermeable, no lo es completamente. Es poroso y puede absorber agua con el tiempo.
Cómo afecta la humedad al hormigón:
- Carbonatación: el agua facilita reacciones químicas que debilitan el material
- Corrosión de las armaduras de acero internas
- Fisuras y grietas por ciclos de humedad y secado
- Pérdida de durabilidad estructural
El mayor peligro aparece cuando la humedad llega a las armaduras, el acero se oxida, aumenta de volumen y provoca roturas internas que no siempre son visibles a simple vista.
Cerámica y ladrillo: absorción silenciosa
Los materiales cerámicos, como ladrillos, azulejos y revestimientos, suelen percibirse como resistentes frente a la humedad, pero en realidad pueden absorber agua de forma progresiva y poco visible.
Al ser materiales porosos, permiten que la humedad penetre en su interior, donde actúa lentamente. Con el tiempo, esta absorción provoca eflorescencias, que se manifiestan como manchas blancas de sales en la superficie, así como la aparición de manchas oscuras o verdosas asociadas al moho y a la acumulación de humedad persistente.
Otro problema frecuente es la degradación de los morteros y de las juntas, que pierden cohesión y favorecen el desprendimiento de baldosas o revestimientos cerámicos.
En muchos casos, el origen está en la humedad por capilaridad, que asciende desde el terreno a través de los muros, arrastrando sales minerales que deterioran el material desde el interior hacia el exterior.
Otros materiales afectados por la humedad
Materiales como el yeso y el pladur son especialmente sensibles a la presencia de humedad. Cuando entran en contacto con el agua o con ambientes húmedos de forma continuada, se reblandecen y pierden cohesión, reduciendo drásticamente su resistencia.
Los aislamientos térmicos tampoco son inmunes a la humedad. Cuando se humedecen, pierden gran parte de su capacidad aislante, dejando de cumplir su función principal.
Esto da lugar a la aparición de puentes térmicos, que agravan los problemas de condensación y provocan un mayor intercambio de temperatura con el exterior. Como consecuencia directa, se produce un aumento del consumo energético, ya que la vivienda necesita más calefacción o refrigeración para mantener un nivel de confort adecuado. Detectar y eliminar la humedad es, por tanto, clave para preservar tanto la eficiencia energética como el estado de los materiales.
¿Por qué es clave un diagnóstico profesional?
No todos los daños visibles indican la misma causa. Tratar la humedad sin un estudio técnico previo suele provocar:
- Soluciones temporales
- Reaparición del problema
- Gastos innecesarios
En Hume Ingeniería analizamos:
- El origen real de la humedad
- Los materiales afectados
- El grado de deterioro estructural
- La solución técnica más adecuada y duradera
Conclusión
La humedad afecta de manera distinta a cada material, pero en todos los casos reduce la vida útil del edificio y puede generar problemas estructurales y de salud.
Actuar a tiempo, con un diagnóstico técnico y una solución definitiva, es la mejor inversión para proteger tu vivienda.
Si detectas manchas, olores o deterioro en tus materiales de construcción, no lo dejes pasar. La humedad nunca se va sola.









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