La humedad por capilaridad es una de las patologías más habituales en edificios antiguos. Se produce cuando el agua presente en el terreno asciende por los poros de los materiales de construcción, afectando especialmente a muros de planta baja y sótanos.
Eliminar este problema es posible, pero existen diferentes métodos para hacerlo. Algunas soluciones actúan mediante intervenciones constructivas directas, como la creación de barreras físicas, mientras que otras intentan modificar el comportamiento del agua mediante fenómenos eléctricos o electromagnéticos.
Dentro de este segundo grupo se encuentran las llamadas soluciones electrofísicas, entre las que destacan los sistemas de electroósmosis.
En este artículo explicamos cómo funcionan, qué variantes existen y qué resultados se han observado en algunos ensayos reales.
Índice de contenidos
Qué son las soluciones electrofísicas contra la humedad capilar
Las soluciones electrofísicas parten de la idea de que en el sistema suelo-muro existe una diferencia de potencial eléctrico provocada por la presencia de agua y sales disueltas en el terreno.
Según esta teoría, el agua que asciende por los capilares del muro transporta iones que generan una polaridad eléctrica. El muro se comportaría como un polo positivo mientras que el terreno actuaría como polo negativo.
Los sistemas de electroósmosis pretenden invertir o modificar esta polaridad mediante la creación de un campo eléctrico artificial. En teoría, esto provocaría que el agua fuese repelida hacia el terreno en lugar de ascender por el muro.
A partir de este principio se han desarrollado diferentes variantes tecnológicas.
Electroósmosis activa
La electroósmosis activa es el sistema electrofísico tradicional utilizado en rehabilitación.
Su funcionamiento requiere la instalación de electrodos en el muro y en el terreno. En el muro afectado se realizan perforaciones en las que se introducen electrodos metálicos conectados a un generador eléctrico. A su vez, en el terreno se instalan otros electrodos que actúan como toma de tierra.
Cuando el sistema se activa se genera una diferencia de potencial entre ambos conjuntos de electrodos. Este campo eléctrico pretende modificar el movimiento de los iones presentes en el agua contenida en los capilares del material.
Según el principio teórico de la electroósmosis, el agua debería desplazarse hacia el terreno en lugar de ascender por el muro.
Aunque este fenómeno está bien documentado en ciertos contextos de ingeniería del suelo, su aplicación en muros de edificios presenta numerosas variables: materiales heterogéneos, discontinuidades constructivas, presencia de sales o dificultad para mantener un campo eléctrico uniforme.

Electroósmosis pasiva o dispositivos electromagnéticos
La electroósmosis pasiva es una variante más reciente que no requiere instalar electrodos en el muro ni en el terreno.
En este caso se instala un dispositivo electrónico en el interior del edificio que, según sus fabricantes, genera ondas electromagnéticas capaces de modificar el comportamiento del agua en los capilares del muro.
La principal ventaja comercial de estos sistemas es que no requieren obras ni perforaciones, lo que ha favorecido su popularización en el mercado de tratamientos contra la humedad.
Sin embargo, desde el punto de vista técnico, el mecanismo físico que permitiría generar efectos medibles en los materiales de construcción a varios metros de distancia no está claramente demostrado.
Ensayos realizados con seguimiento prolongado en edificios reales han mostrado que en algunos casos no se produce un descenso sostenido de los niveles de humedad en los muros tratados.

Electroforesis
La electroforesis es otro fenómeno relacionado con la aplicación de campos eléctricos en materiales porosos.
Consiste en el movimiento de partículas sólidas suspendidas en un líquido bajo la acción de una corriente eléctrica. En rehabilitación de edificios se ha utilizado para introducir partículas coloidales en los poros del muro con el objetivo de reducir su permeabilidad.
Durante el proceso se introducen sustancias ionizables en los capilares del material y, mediante la aplicación de corriente, estas partículas se desplazan y se depositan en los poros.
Una vez reducida la capacidad de absorción capilar, el muro debería secarse progresivamente mediante evaporación.
Método Traber
El método Traber, desarrollado por Jacob Traber, combina los principios de electroósmosis y electroforesis.
El procedimiento comienza con la eliminación del revestimiento del muro hasta aproximadamente 50 cm por encima de la mancha de humedad. Posteriormente se realizan perforaciones inclinadas en el muro donde se introducen electrodos y productos de foresis, sustancias ionizables solubles en el agua capilar.
Una vez conectado el sistema eléctrico se genera un circuito entre los electrodos instalados en el muro y las tomas de tierra situadas en el terreno.
Según el planteamiento teórico del método, el campo eléctrico provocaría el descenso del agua hacia el terreno mientras los productos de foresis rellenan progresivamente los poros del material.

Experiencia real con sistemas de electroósmosis
En los últimos años han aparecido ensayos independientes que permiten evaluar el comportamiento de estos sistemas en edificios reales.
Un ejemplo es el seguimiento de un tratamiento de electroósmosis pasiva realizado por Hume Ingeniería en una vivienda unifamiliar afectada por humedad por capilaridad.
Durante más de 14 meses se realizaron mediciones periódicas de humedad en distintos puntos del edificio. El equipo analizado funcionó de forma continua y fue instalado conforme a las prescripciones del fabricante.
Los resultados mostraron que no se produjo una reducción sostenida de los niveles de humedad en los muros, lo que pone de manifiesto la importancia de contrastar este tipo de soluciones con mediciones objetivas y seguimiento prolongado.
Qué solución elegir para la humedad por capilaridad
No existe una única solución válida para todos los casos de humedad por capilaridad. Cada edificio presenta características constructivas, condiciones del terreno y niveles de humedad diferentes.
Por este motivo, antes de aplicar cualquier tratamiento es imprescindible realizar un diagnóstico técnico del edificio y evaluar las distintas alternativas disponibles.
En general, las soluciones que interrumpen físicamente la continuidad capilar del muro o que gestionan adecuadamente el agua en contacto con la cimentación suelen ofrecer resultados más predecibles.
Las soluciones electrofísicas, por su parte, deben analizarse con prudencia y basar su evaluación en datos medibles y experiencias reales de aplicación.
Y recuerda
Para acabar con la humedad por capilaridad no existe un método mejor que otro, sino que cada uno de ellos será más conveniente dependiendo de nuestro caso concreto.
Existen múltiples particularidades que pueden condicionar la elección de una solución con respecto a las demás: factores técnicos (fiabilidad) y factores económicos (precio final) son los más temidos por la mayoría de afectados, y sólo en última instancia la valoración de un especialista en humedades podrá poner todas estas circunstancias en la balanza para determinar cuál es la solución más acertada a cada problema.






Excelente analisis