El gas radón es uno de los problemas ambientales más desconocidos dentro del hogar y, al mismo tiempo, uno de los más importantes desde el punto de vista de la salud. A diferencia de otros contaminantes, no se percibe: no tiene olor, no se ve y no provoca molestias inmediatas. Sin embargo, puede acumularse en el interior de una vivienda durante años sin que sus ocupantes sean conscientes.
Esta acumulación es precisamente lo que lo convierte en un riesgo. Por eso, cada vez más propietarios se preguntan cómo saber si hay radón en casa y qué hacer en caso de detectarlo, especialmente en zonas donde su presencia es más habitual, como ocurre en buena parte del norte de España.
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¿Por qué puede haber radón en una vivienda?
El radón es un gas de origen natural que procede del subsuelo. Se genera de forma continua a partir de la descomposición de elementos presentes en determinadas rocas y terrenos, por lo que su aparición no depende de la vivienda en sí, sino del lugar donde está construida.
El problema surge cuando ese gas logra entrar en el interior y queda retenido. Esto ocurre con más facilidad en viviendas que están en contacto directo con el terreno, como casas unifamiliares, plantas bajas o inmuebles con sótano.

Además, existen múltiples puntos de entrada: pequeñas grietas, juntas de construcción, huecos en instalaciones o materiales porosos. En muchos casos, estas vías son imperceptibles, lo que hace que el problema pase desapercibido durante mucho tiempo.
En regiones como Galicia, donde las características geológicas favorecen la presencia de radón, esta situación es relativamente frecuente y cada vez más tenida en cuenta en el ámbito técnico.
Cómo saber si hay radón en casa
Una de las dudas más habituales es cómo detectar su presencia. A diferencia de problemas como la humedad, el radón no deja señales visibles ni genera síntomas inmediatos.
Por eso, la única forma fiable de saber si hay radón en una vivienda es mediante una medición específica. Este proceso consiste en colocar detectores en el interior durante un periodo prolongado, normalmente varias semanas o meses, con el objetivo de obtener una media representativa.
La Universidad de Santiago de Compostela tiene a disposición de cualquier particular un servicio de medición de gas radón de calidad y fiabilidad contrastadas. En realidad, las posibilidades son dos:
- Medición integrada: mediante la instalación de un sencillo dispositivo que podemos colocar nosotros mismos, se realiza una medición por un periodo no inferior a 3 meses. Los resultados serán analizados en laboratorio para la emisión de un informe final.
- Medición en continuo: la medición se realiza en periodos mucho menores de tiempo (3-4 días), siendo recomendable que la instalación se efectúe por técnico debidamente cualificado. Se trata de una alternativa igualmente fiable cuando la urgencia de los resultados apremia.
Los resultados se expresan en becquerelios por metro cúbico (Bq/m³), que indican la concentración del gas en el aire interior.
Cuándo el radón se convierte en un problema
No toda presencia de radón implica un riesgo inmediato. El problema aparece cuando se alcanzan concentraciones elevadas y, sobre todo, cuando la exposición se prolonga en el tiempo.
En España, el nivel de referencia se sitúa en 300 Bq/m³. A partir de ese valor, se recomienda actuar para reducir la concentración en el interior de la vivienda. En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental norteamericana ha establecido el límite de referencia en menos de la mitad: 148 Bq/m³.
En Galicia, son muchas las regiones donde la concentración de radón supera el valor de 300 Bq/m³.

La preocupación principal está relacionada con la salud, ya que la exposición prolongada se asocia con un mayor riesgo de cáncer de pulmón, especialmente en espacios donde la ventilación es insuficiente.
Cómo reducir el radón en una vivienda
Cuando se detectan niveles elevados, es importante aplicar soluciones adaptadas a cada caso. No existe una única respuesta válida, ya que el comportamiento del radón depende del terreno, la construcción y las condiciones de ventilación.
En muchos casos, la ventilación mecánica es una de las herramientas más eficaces. Un sistema bien diseñado permite renovar el aire interior de forma continua, evitando la acumulación de radón y manteniendo niveles controlados. A diferencia de la ventilación puntual, estos sistemas funcionan de manera constante y ajustada a las necesidades del espacio.
Ahora bien, la ventilación no siempre actúa sola. Cuando existen entradas claras desde el subsuelo, puede ser necesario complementar la solución con el sellado de grietas o incluso con sistemas específicos que extraen el gas antes de que acceda al interior, como la arqueta de succión.

Como opción preferente en la mayoría de los casos, debemos tratar de evitar que el gas radón llegue a penetrar desde el terreno en la vivienda. Las arquetas de succión consisten en realizar una pequeña excavación registrable en el suelo y, mediante un ventilador específico, captar y expulsar el aire procedente del terreno, evacuando el gas radón a través de un tubo con recorrido a un punto suficientemente lejano. Si además la vivienda contase con forjado sanitario o similar, convendría optimizar la ventilación de este forjado para minimizar el riesgo de filtración de radón.
Empresas especializadas en calidad del aire interior y control de humedades, como las que operan en Galicia con experiencia en este tipo de patologías constructivas, suelen abordar el problema de forma integral, combinando medición, diagnóstico y solución técnica adaptada.
¿Es suficiente con ventilar?
Esta es una pregunta habitual y la respuesta depende de cada caso concreto.
En situaciones moderadas, una mejora en la ventilación puede ser suficiente para reducir los niveles por debajo del umbral recomendado. Sin embargo, cuando las concentraciones son más elevadas o el edificio presenta múltiples puntos de entrada, es necesario aplicar soluciones combinadas.
Lo importante no es solo ventilar, sino hacerlo correctamente. Un sistema mal planteado puede no ser efectivo o incluso favorecer la entrada de radón, por lo que es fundamental contar con un diseño adecuado.
Cuándo deberías medir el radón
Aunque cualquier vivienda puede verse afectada, hay situaciones en las que la medición es especialmente recomendable. Por ejemplo, en viviendas en planta baja, casas unifamiliares o inmuebles con sótano.
También es aconsejable antes de comprar una vivienda o tras realizar una reforma importante. En zonas como Galicia, donde el radón es más frecuente, esta medición es cada vez más habitual como parte del control de calidad del aire interior.
Y recuerda…
El radón es un problema silencioso, pero tiene solución. La clave está en medir, evaluar correctamente y aplicar una estrategia adaptada a cada vivienda.
Con un enfoque técnico adecuado, es posible reducir su concentración de forma eficaz y mejorar la calidad del aire en el hogar de manera duradera.
Si tienes dudas o buscas una solución en tu vivienda, puedes contactar directamente a Hume Ingeniería.





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